En la última semana se ha publicado una encuesta electoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizada a principios de Enero, dos semanas después de las elecciones generales del 20 de Diciembre. La novedad, según lo publicado en prensa, es que Podemos y las confluencias obtendrían un 1.5% más de votos que el PSOE, mientras que PSOE y PP mantendrían posiciones. Sin embargo, un análisis detallado de los datos arroja conclusiones muy distintas: Podemos ganaría las elecciones por la mínima.

Estimación electoral Communia. Enero 2016.

Estimación electoral Communia a partir de datos del CIS. Enero 2016.

En Communia hemos tomado los datos brutos de la encuesta del CIS (los ingredientes) tal y como contestaron los encuestados, antes de que el CIS los tuneara, en lo que se conoce como la cocina del CIS. Puede verse el resultado en el gráfico 1. Si usted piensa que manipulamos la encuesta, estamos dispuestos a demostrarle que no. Es más, demostraremos que el CIS sí tunea la encuesta para beneficio de PP y Ciudadanos, y que nuestro método se ajusta más a lo que eligen los votantes, sin priorizar unas opciones sobre otras. Sin embargo para esto tendrá que leer hasta el final, dado que primero analizaremos los datos.

Cambios de dieta electoral para una crisis de régimen

Para analizar como ha cambiado la situación en un mes, es importante comparar con porcentajes de voto el pasado 20 de diciembre. En el gráfico 2 podemos ver qué porcentajes de voto tuvieron lugar en las pasadas elecciones.

Resultados de las elecciones generales el 20D

Resultados de las elecciones generales el 20D

Lo primero que destaca de comparar ambos gráficos es que Podemos y las confluencias serían ganadoras de unas nuevas elecciones sobre el Partido Popular, si bien por la mínima, subiendo casi 6 puntos porcentuales en menos de un mes. El PSOE perdería algo más de un punto y el PP perdería 2. Ciudadanos, que ya demostró ser la gran burbuja de PRISA y Metroscopia, sigue en caída libre dejándose dos puntos. ERC sigue su ascenso a costa de Convergència (que ahora se presenta con marca blanca), en una suerte de vasos comunicantes entre fuerzas independentistas. Es de destacar el mantenimiento de IU que parece haber tocado fondo recuperándose un poco, así como el tímido reflote de Bildu. El PNV sigue igual que hace un mes y no es de extrañar. Su mayor erosión es el tiempo y un mes no es tiempo suficiente para que fallezcan muchos de sus votantes.

A priori puede causar sorpresa que Podemos suba seis puntos en tan sólo dos semanas. Para explicar esto debemos comparar con otros procesos de cambio de régimen que se hayan vivido en regímenes políticos similares al nuestro. El caso de Grecia es revelador. En Mayo de 2012, Grecia tuvo elecciones generales y Syriza (que muchos comparan con Podemos) pasó de quinta a segunda fuerza y su voto creció del 4.6% al 16.8%. El PASOK (partido hermano del PSOE) cayó de la primera a la tercera posición perdiendo un 30.7% del voto popular. Por su parte, Nueva Democracia (el PP griego) pasó de segunda a primera fuerza, a pesar de dejarse un 14.6% de votos. Tras un mes en el que ningún partido logró conseguir apoyo suficiente para formar gobierno se repitieron las elecciones. En Junio, tanto Syriza como Nueva Democracia subieron un 10%. ¿Se había vuelto el pueblo griego de izquierdas de repente? No. Simplemente Syriza se había convertido a los ojos de todos los griegos en la alternativa real a Nueva Democracia, polarizando a la sociedad hacia polos opuestos. Algo similar sucede ahora en España. Todas las encuestas anteriores al 20D daban a Podemos y las confluencias un resultado modesto. La del CIS de Noviembre, por poner un ejemplo, les otorgaba poco más de la mitad de lo que finalmente obtuvieron. La gente vota de manera táctica eligiendo la alternativa plausible a aquello que más temen. Sin embargo, ninguna encuesta puede combatir el realismo de ver casi 70 diputados de una fuerza emergente de cambio en el Congreso.

La cocina del CIS: recetas a gusto del Gobierno.

¿Por qué difiere nuestro análisis del publicado en medios de comunicación si ambos usan los mismos datos? Para entender esto hace falta explicar el proceso de elaboración de encuestas del CIS, o de las encuestas en general. Las empresas demoscópicas realizan un trabajo de campo, que generalmente suele ser mediante entrevistas telefónicas a personas elegidas al azar, en las que realizan una serie de preguntas incluyendo la pregunta del voto. Ésta es la fase más cara del proceso dado que, a grandes rasgos, la encuesta es mejor cuantas más entrevistas se hagan, y cada una de ellas requiere pagar a alguien por hacerla. En este sentido cabe destacar que las encuestas del CIS suelen encontrarse entre las más fiables dado que alcanzan a mayor número de encuestados. Los datos del CIS, tal y como se recogieron en la encuesta, aparecen en el gráfico 3. Es decir, el gráfico muestra la respuesta espontánea a la pregunta “suponiendo que mañana se celebrasen elecciones generales, es decir, al Parlamento español, ¿a qué partido votaría Ud.?”.

Voto directo encuesta CIS Enero 2016

Voto directo encuesta CIS Enero 2016.

Lo que el gráfico 3 nos cuenta es que el 18.2 % de los encuestados, cuando les preguntaron a quien votarían, optaron por el Partido Popular. El 14.5% contesto PSOE, etc. Como vemos, el grupo más significativo es aquél que incluye a todos aquellos que no se decantan por una opción política determinada (blanco, nulo, abstención, no sabe o no contesta). Sin embargo, con la excepción del voto en blanco, todas estas opciones no contarán como voto válido y, en cualquier caso, no contarán a la hora de repartir escaños. Aquí es cuando la casa de encuestas tiene que decidir como compensa al resto de opciones para representar el resultado final. Esto es lo que se conoce como la cocina. El CIS decide repartir esas opciones de tal modo que Podemos y las confluencias reciben muy pocos votos, mientras que PP, PSOE, Ciudadanos, PNV y CiU reciben muchas más. Es una opción, pero nadie puede poner en duda que ayuda a la credibilidad de las fuerzas que sostienen en el régimen. Y puede hacer que los ciudadanos cambien su voto de manera táctica.

Las lectoras más astutas habrán notado que el orden de apoyos en el gráfico 1 (la estimación de Communia) y en el gráfico 3 (la respuesta de las personas encuestadas) es la misma. Esto no es casual. En Communia hemos intentado representar de manera fidedigna la respuesta de los encuestados.

Recetas open source frente a pócimas secretas

El método y la ética científica nos dice que cualquier resultado debe ser verificable por otros equipos científicos, haciendo públicos los métodos utilizados. Este no es el caso de las encuestas electorales. Ni el CIS, ni ninguna otra de las empresas demoscópicas publican los detalles de su cocina. Es más, el CIS la única casa demoscópica que publica consistentemente los datos brutos que recoge, lo cuál nos permite hacer nuestra propia cocina, un poco más equilibrada y abierta al escrutinio público.

Nuestro método es sencillo: teniendo en cuenta que el único voto que cuenta para el reparto de escaños es aquél que toma una opción política, normalizamos sobre el total de voto que se decanta por un partido político. Es decir: los datos del CIS arrojan un total del 30,3% entre la suma de las opciones “no sabe”, “no contesta”, “nulo”, “blanco” y “abstención”. Curiosamente, la suma de “nulo”, “blanco” y “abstención” en las pasadas elecciones fue del 31,97%, muy cercano a ésta cifra. Por tanto parece razonable repartir el resto del voto de manera proporcional a lo contestado por los encuestados. Así obtenemos los datos mostrados en el gráfico 1.

Son los comensales quienes deciden quién es un buen cocinero: comparando CIS y Communia

Entonces, si todas las cocinas son opacas y además no siguen criterios científicos, ¿cómo podemos comparar la validez de unas cocinas frente a otras? Afortunadamente vivimos en una situación excepcionalmente buena para ello. El CIS hizo pública una encuesta en noviembre y ahora otra en enero. Además, hubo elecciones en diciembre y es posible que vuelva a haberlas pronto. Por tanto, es un momento estupendo para comparar cualquier cocina y encuesta con esa gran encuesta que son las elecciones generales.

En primer lugar, podemos hacer algo de ingeniería inversa para ver a que opciones beneficia la cocina del CIS. Si para un partido P la encuesta arroja un dato X y la cocina da un dato Y, el factor de multiplicación es F=Y/X. Este factor mide cuanto beneficia la cocina al partido P. Cuanto más grande sea F, más beneficiado sale. La siguiente tabla muestra cuanto se ha beneficiado cada partido por la aplicación del factor de multiplicación en las encuestas del CIS de Noviembre y Enero.

Por otro lado, la cocina de Communia, por como está diseñada, aplica un factor de multiplicación homogéneo a todas las formaciones políticas. En el caso de Noviembre, éste es de 1,58, mientras que en el caso de Enero es de 1,43.

En el gráfico 4 se puede ver claramente que el factor de multiplicación del CIS beneficia descaradamente a PP, Ciudadanos, Convergència o PNV, y en menor medida al PSOE, frente a Podemos y ERC que se ven claramente perjudicadas. IU y Bildu han pasado de beneficiarse mucho del factor de multiplicación a beneficiarse menos a raíz de los resultados en las pasadas elecciones.

Factores de multiplicación del CIS

Factores de multiplicación del CIS.

Ahora comparamos los datos de la cocina del CIS y los de la cocina de Communia de Noviembre con los datos de las pasadas elecciones para obtener unos factores de error globales. Nótese que no podemos hacer lo mismo con la cocina de Enero dado que las personas que han contestado a la encuesta conocen los resultados de las pasadas elecciones y por tanto se ven influenciados por estos al elegir su voto. Para medir el error utilizamos una medida de error estándar en estadística llamada suma de cuadrados de resíduos (RSS, por sus siglas en inglés). A grandes rasgos, cuanto más grande es el RSS, peor es la estimación y un RSS de cero indica que nuestro modelo es perfecto. Como se puede ver en la siguiente tabla, el RSS de la cocina CIS para Noviembre, comparada con las elecciones, es de 53,785, mientras que el de Communia es de tan sólo 36,20. Como curiosidad hemos de decidir que la cocina de Communia ha sido diseñada “a ciegas”, sin saber que RSS iba a arrojar.

Bonus track: limitaciones de las encuestas

Es importante entender que ninguna encuesta reflejará fielmente la realidad, incluso si es hecha de manera honesta (que no suele ser el caso). Si la predicción acaba coincidiendo con el resultado, será más chiripa que otra cosa. Esto se debe a varios factores:

  • Las encuestas son caras y los más interesados en publicarlas (medios de comunicación) tienen cada vez menos dinero para llevarlas a cabo debido a la crisis del periodismo y la atomización de los medios.
  • El sistema electoral español y su división en provincias tiene efectos mayoritarios, que hacen que muchos votantes opten por opciones que tengan más posibilidades de salir elegidas. Es más: opciones con menos votos muy concentrados en pocas provincias pueden conseguir más escaños (la eterna queja de formaciones como UPyD frente a los nacionalistas, si bien el gran beneficiado ha sido siempre el PP).
  • En la mente del votante medio siempre hay un cálculo entre lo conveniente de escoger su formación favorita y el mal menor. Por ejemplo, un votante convencido de Ciudadanos que vea la posibilidad de un gobierno de Podemos por la incapacidad de Ciudadanos y PP de lograr la investidura, puede acabar votando al PP.
  • En un momento de inestabilidad política, los movimientos a corto que hagan los partidos pueden decantar el voto en una dirección u otra. Ya hemos mencionado el caso de Grecia en 2012. Si tienen lugar unas elecciones anticipadas, las posiciones en las que los distintos partidos lleguen a ellas pueden suponer cambios significativos. Por ejemplo, un PSOE que haya intentado un pacto con Ciudadanos puede perder votos hacia Podemos y las confluencias. O si Podemos no consigue hacer calar la idea de que es la opción mayoritaria, puede perder lo ganado.

En los próximos días analizaremos los motivos detrás de las cocinas de las encuestas, como los presentes datos pueden influir las opciones de los partidos frente a los pactos de Gobierno o la importancia del voto exterior.


 

Nota: En el presente análisis se han agrupado los votos de Podemos, En Comú-Podem, Compromís-Podemos-És el moment y En Marea dado que comparten estrategia, candidato a Presidente del Gobierno, programa y discurso. Además han recibido este tratamiento por casi todos los medios y formaciones políticas. Hemos utilizado el nombre de Izquierda Unida en vez de su marca electoral Unidad Popular, y el de Convergència en vez de Democràcia i Llibertat por sencillez, dado que el CIS los intercambia indistintamente. Finalmente, se han incluido sólo aquellas opciones políticas que el CIS incluye en todas sus estimaciones.