En un la primera parte de este díptico intentamos aclarar las motivaciones y tácticas de los partidos del Régimen del 78 tras las elecciones del 20D. La diferencia fundamental entre ellos y el resto de partidos estriba, con la excepción de Izquierda Unida, en que PP y PSOE deben formar coaliciones que no les desestabilicen ni desde dentro ni desde fuera. Ésa es sin duda su mayor debilidad respecto a los nuevos partidos. En esta entrega analizamos las opciones de Podemos, Ciudadanos y grupos minoritarios, así como una posible estrategia para las fuerzas del Cambio.

Podemos: aciertos y errores en el Asalto a los Cielos

Podemos es seguramente el actor que más claramente ha priorizado la estrategia sobre la táctica, seguramente porque Pablo Iglesias se lo puede permitir. El partido no cuestiona el liderazgo de Iglesias, como hacen importantes sectores de PP y PSOE con sus candidatos. Esto es así en parte a que la narración pocha de burbuja pinchada que intentaron crear las encuestas y los medios del Régimen del 78 acabó haciéndoles parecer ganadores el 20D cuando, contra todo pronóstico, se quedaron a 300.000 votos del PSOE. Aunque tuvieran una más que digna tercera posición pisando los pies al PSOE, Podemos se quedó muy lejos de las expectativas creadas hace un año cuando aspiraban a “ganar las elecciones al Partido Popular”. Es más, viendo las encuestas a primera vista cabría pensar que a Podemos

Los fundadores de Podemos en la Asamblea de Vistalegre

Los fundadores de Podemos en la Asamblea de Vistalegre

le convienen unas elecciones anticipadas. Esto no es necesariamente así, y Pablo Iglesias lo sabe. La mera convocatoria de unas elecciones anticipadas puede cambiar el reparto de posiciones poniendo a Podemos contra las cuerdas si son culpados de inmovilismo, o si esas encuestas cocinadas insisten en poner al PSOE por delante, aunque el estudio riguroso de las mismas diga otra cosa. Además, unas elecciones anticipadas suponen un gasto electoral importante. Si bien las finanzas de Podemos son las más solventes de entre todos los partidos, viven al día de pequeñas donaciones y préstamos de sus simpatizantes. Una planificación económica a largo plazo es mucho más difícil que si el IBEX te financia la campaña.

Aunque casi ningún analista parezca haberse percatado, Podemos está pagando el pato de ser primerizo. Es extraño ver como un partido tiene una estrategia claramente definida pero cambia constantemente de una táctica a la contraria. Entraron en el parlamento renunciando a negociar sillones en la mesa del Congreso, bajo el pretexto de que querían hablar de propuestas de ley, como la Ley 25 de emergencia social. Esto acabó dando el control de la mesa a PP y Ciudadanos, que Podemos quiere en la oposición. El argumento era que habían venido a defender a la gente que no podía esperar, pero se les olvidó que para defender hacen falta escudos y lanzas. Esto hizo ganar tiempo a un PSOE sin discurso claro, mandando a Podemos al gallinero y evitando posicionarse sobre qué alianzas prefería mientras se discutía (oh, la ironía) de sillones. Además, trajo como consecuencia que ningún otro grupo apoyara su petición de cuatro grupos parlamentarios, con una excusa, la de no haber competido electoralmente, que la mesa no aplicó a CiU y PNV. Si al final hay Gobierno, sea del color que sea, este error inicial puede desgastar muchísimo su política de comunicación con casos similares.

Ahora bien, la formación morada es experta en reinventarse y aprender de sus errores y rápidamente se sacaron de la chistera una propuesta de gobierno que les hacía recuperar la iniciativa, repartía posiciones en el tablero político y obligaba al PSOE a posicionarse. En particular no cometieron el error de decir que habían venido a hablar de programa y no de sillones. Es acertado reclamar sillones ministeriales de forma proporcional a los votos, visto como acabó la coalición PSOE-IU en Andalucía. Años antes de Podemos, Pablo Iglesias ya hizo un análisis certero de los

Pablo Iglesias (Conferencia Comunicación Contrahegemónica): "Si el Gobierno depende de ti tienes que elegir un número de horas [en televisión]. Eso vale más que la Consejería de Turismo."

Pablo Iglesias (Conferencia Comunicación Contrahegemónica): “Si el Gobierno depende de ti tienes que elegir un número de horas [en televisión]. Eso vale más que la Consejería de Turismo.”

problemas que entrañaba no tener la fuerza suficiente en un Gobierno de coalición. La historia le ha dado la razón. Sin embargo, la repetición de mensajes en ruedas de prensa casi diarias hacen pensar que esperaban que Sánchez se decidiera ipso facto por Ciudadanos o Podemos, permitiendo a estos últimos elegir un camino, lo cual no ha sucedido. La rigidez mostrada por Podemos, queriendo marcar los ritmos de la negociación en cosas superficiales como el orden de las reuniones, hacen ver que no estaban preparados para un rifirrafe a varias bandas en el que el PSOE se mueve como pez en el agua. Esto es algo que ha aprovechado Ciudadanos para aparecer como una fuerza más relevante de lo que realmente es, al ser los únicos se reúnen con el PSOE a negociar. Es difícil decir cómo podría haber reaccionado Podemos, toda vez que el PSOE no parece querer un pacto a su izquierda y no está dispuesto a decirlo claramente.

Ciudadanos y las conspiraciones a puerta cerrada.

Debo confesarles que es difícil escribir un párrafo sobre Ciudadanos dada su gran opacidad. Lo único que el partido de Rivera ha dicho claramente es que no apoyará un gobierno que tenga el apoyo de Podemos, lo que hace pensar que se inclina por la Gran Coalición. Sin embargo, no está tan claro en qué términos está dispuesto a apoyar a esa

Gran Coalición, con qué partidos en el Gobierno. Es probable que le dé un poco lo mismo, siempre que suceda.

Luis Garicano, dando una conferencia en FAES.

Luis Garicano, dando una conferencia en FAES.

Que los periodistas no les presionen para definirse no ayuda a averiguar sus intenciones. Ni siquiera sabemos si sus negociaciones con el PSOE son para formar Gobierno o no. Lo que es muy relevante es que Luis Garicano lidere las negociaciones. El señor Garicano ha sido conferenciante en FAES, la fundación del Partido Popular, miembro activo de FEDEA, lobby de la patronal, es el mayor discípulo español de la escuela de Chicago, sus soluciones para España son liberalismo puro y duro y para él la palabra socialismo es anatema. Si notan algo de enconamiento es anecdótico —tan sólo la envidia sana de este humilde plumilla que no deja de sorprenderse de que Garicano pueda, simultáneamente, investigar y dar clase en Londres mientras juega a la política en Madrid. Ninguno de los periodistas que hablaron hasta el aburrimiento (nuestro) del contrato de la beca de Errejón parecen haberse parado a reflexionar sobre este misterio.

Albert Rivera y los micrófonos

Albert Rivera y los micrófonos.

Lo que sí está claro es que a Ciudadanos no le convienen unas elecciones anticipadas. Esto se deduce de una lectura rigurosa de las encuestas. Además, muchos votantes del PP que se hayan pasado al discurso pretendidamente regenerador de Rivera, seguramente vuelvan al redil si hay elecciones anticipadas, ante el temor de que Podemos toque poder. A Ciudadanos no le basta con una Gran Coalición. Necesita que Albert Rivera tenga un ministerio relevante —a ser posible una vicepresidencia— para consolidar su posición mediática como opción de cambio realista y pro-régimen. La mejor habilidad de Albert Rivera es la palabra y para usarla hace falta un micrófono.

Izquierda Unida, Compromís y la experiencia parlamentaria.

No vamos a hacer un estudio pormenorizado de las opciones de los grupos pequeños. Sin embargo es destacable que Alberto Garzón y Compromís hayan conseguido abrirse un hueco propio en la geometría parlamentaria, dados su pequeño número de escaños y el estrangulamiento financiero al que les somete la mesa del Congreso. A pesar de tener un número de votos considerable, la ley electoral es la que es, dándoles pocos escaños y no los hace fundamentales para inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Sin embargo ahí están, manteniendo una línea independiente a Podemos y a la vez apoyándose en ellos. Su última hazaña ha sido forzar una pinza al PSOE obligándolo a sentarse a negociar a cuatro bandas un gobierno con Podemos y ellos. Sin duda la experiencia parlamentaria previa de IU y Compromís, de la que carece Podemos, juega un papel relevante y la están sabiendo aprovechar bien.

Cayo Lara marcando ritmos a Alberto Garzón

Cayo Lara marcando ritmos a Alberto Garzón

No todo es generosidad. A Alberto Garzón le conviene que no haya elecciones anticipadas y a ser posible ser ministro. Es su última oportunidad de evitar el desmembramiento de Izquierda Unida. Un ministerio le garantizaría ser elegido como Coordinador General, quitarse de en medio a los que intentan descabezarle para repartirse las pocas migajas que vayan quedando de la formación y legitimarse para reorganizar IU sin la supervisión de la generación anterior. Contrasta como Garzón acudió a la primera reunión con Pedro Sánchez de la mano de Cayo Lara, que ni siquiera se presentó a las elecciones, y como le dejó de lado después de que Lara le desautorizara en la Declaración de Zamora.

El Gobierno que viene

Todo análisis del presente es inútil si no permite anticipar el futuro. Lamentablemente el futuro está borroso y se va

Rajoy y Pedro Sánchez

Rajoy y Pedro Sánchez

a decidir de puertas adentro de las formaciones mayoritarias. Parece claro que Podemos y las confluencias, Compromís e IU trabajan sin descanso por un programa de mínimos para formar Gobierno con el PSOE. Es de esperar que conseguirán el suficiente apoyo de algunos nacionalistas para abstenerse en la investidura, toda vez que estos tendrán difícil explicar a su electorado el apoyo implícito al Partido Popular que supondría un ‘no’.

El que haya un gobierno de cambio, no depende de Podemos y las confluencias, ni siquiera depende de Sánchez. Depende de los equilibrios internos al interior de PP y PSOE. En el artículo anterior analizábamos la situación de enfrentamiento encubierto que se daba al interior de los partidos del turnismo. No sería raro que el polo de Susana Díaz decida dar el ‘no’ definitivo a Podemos por encima de la supervivencia del partido. Podría forzar esa decisión en el Comité Federal y llamar a filas a suficientes diputados del PSOE para llevar a cabo un tamayazo. Sería el final del PSOE como Partido Socialista Obrero Español, pero es posible que consiguiera sobrevivir como Partido del Sur Oeste Español.

Lo que parece más improbable es que el Partido Popular decida descabezar a Mariano Rajoy para mantener a flote el régimen con un apoyo del PSOE o al PSOE (o lo que quede de él si Susana Díaz actúa). El motivo es que el contrapoder dentro del PP, encabezado por Esperanza Aguirre, apenas cuenta con poder institucional, mientras que los afines a Rajoy controlan muchos gobiernos autonómicos que tienen a muchas bocas agradecidas a sueldo. Sería raro ver a esta gente conspirando para echar a un lado a Mariano Rajoy, por la cuenta que les trae. Por tanto, podemos esperar que la táctica Rajoy siga adelante: ‘no’ al PSOE y oferta de gran coalición presidida por el actual presidente en funciones, con ofertas de vicepresidencia a Ciudadanos y al PSOE. Un PSOE que no podría estar liderado por Sánchez.

Susana Díaz en el rodaje de Juego de Tronos

Susana Díaz en el rodaje de Juego de Tronos

Asumiendo este escenario, caben dos posibilidades: que Susana Díaz dé un golpe de mano en el comité federal y desautorice el pacto con Podemos, o que permita a Sánchez formar un gobierno de izquierdas. Es de esperar lo primero, toda vez que Susana Díaz ya gobierna con Ciudadanos. Ésa es en realidad la única decisión en todo este juego que queda como incógnita. Si Susana Díaz asume el riesgo y controla suficientes diputados de la cámara, iríamos a un Gobierno de Gran Coalición. La otra opción es que los diputados de Sánchez le permanezcan fieles, en cuyo caso iríamos a elecciones anticipadas. Éste es el escenario que contempla Rajoy, que no ve a Susana Díaz dando un golpe de Estado interno a su favor.

Por supuesto, sólo hemos tenido en cuenta las opciones ‘lógicas’ o razonables para cada uno de los actores. Pedro Sánchez podría renunciar a formar Gobierno con unos y otros y decidir que corra el reloj hacia unas elecciones anticipadas, aunque esto acabe con su carrera política. En política no hay que ignorar la posibilidad de que los actores se comporten de manera absurda. En cualquier caso, cualquier opción suicida no cambia las posibles salidas en lo fundamental: Gobierno de Gran Coalición o elecciones anticipadas.

Una estrategia para el Cambio.

Ante este escenario, ¿qué pueden hacer las fuerzas del cambio? En primer lugar, intentar formar Gobierno creyendo en que es posible, aunque sea muy difícil que esto acabe sucediendo. Deben formar equipo negociador cuanto antes y mandarlo a reuniones aunque sepan que éstas tienen lugar para que Sánchez gane tiempo mientras evita la foto con Iglesias. Podemos también debe ser firme en sus propuestas y programa, manteniendo la demanda de la mitad de los ministerios e intentando alejar el foco de la demanda de referéndum en Catalunya, que el PSOE intentará utilizar para justificar rechazar el pacto. Alejar el foco, no es renunciar a ello, sino dejarlo para el final. Si el PSOE quiere perder el tiempo, puede hacerlo discutiendo el programa económico.

En segundo lugar, Podemos debe prepararse para unas elecciones anticipadas. Gasto económico aparte, se encuentran bien posicionados si no destruyen lo creado en las últimas semanas, como pasó en las elecciones

Podemos debe estar preparado para unas nuevas elecciones

Podemos debe estar preparado para unas nuevas elecciones

catalanas. Por ejemplo, pueden usar el mismo programa participativo, por lo que no hace falta que se desgasten por ese flanco. Los riesgos a controlar son conseguir imponer la narración entre a la opinión pública de que si el pacto fracasa es por culpa del PSOE, que nunca creyó en él. Además, estaría bien que dejaran de gastar energía en menudeces y trampas tácticas como la pasada polémica con los asientos del Congreso, o en qué orden debe tener lugar la negociación. Todo esto es puro tacticismo del PSOE para desviar la atención mediática de sus contradicciones internas. Si Podemos y las confluencias salen posicionados como la alternativa real al Partido Popular, pueden recoger un fuerte apoyo de antiguos votantes socialistas que ven como su partido se descompone por la falta de honestidad de sus líderes.

La otra opción es que se forme un Gobierno de Gran Coalición PP-PSOE-Ciudadanos con un PSOE dividido y Sánchez fuera del mismo. En ese caso a Podemos le espera un tiempo largo como principal partido de la oposición, en el que tendrá que presentar su programa de país frente a un PSOE cada vez más atomizado. Sería importante que aprendieran de la experiencia de Die Linke en Alemania y consiguieran ponerse por delante del PSOE, empujando al máximo sus contradicciones. La Gran Coalición de 2005 no impidió que el Partido Socialdemócrata de Alemania siguiera siendo segundo en las elecciones de 2009. Las perspectivas electorales de Die Linke en este momento, con el segundo gobierno de Gran Coalición de Angela Merkel, no han mejorado. Es más, los sondeos de opinión ponen por delante a la formación ultraderechista Alternativa para Alemania, fundada en 2013. Éste es un escenario difícil de imaginar para España, pero ¿quién hubiera imaginado la situación actual hace cuatro años?