Bronx

Unos 18.000 neoyorkinos asistieron al mitin de Sanders en el Bronx. Foto: Michael Valon – flickr.com

Este fin de semana ha ocurrido algo menor pero muy ilustrativo en las primarias estadounidenses: en la segunda ronda de las primarias de Nevada, estado que Bernie Sanders perdió 57% – 42%, sólo 5.350  de los 9000 delegados elegidos en la primera ronda se presentaron a la convención del mayor condado de todos, Clark County. Así que en la votación ya dejó de importar cuántos votos/delegados había obtenido cada candidato en los caucus, y pasó a ser decisivo qué campo lograba que sus delegados asistan a las convenciones. Bernie Sanders ganó esta segunda ronda en al menos dos condados de Nevada (en el caso de Clark por 2.964 a 2.386), así que tendrá más delegados en la tercera ronda, que repartirá finalmente los enviados de Nevada a la Convención Nacional. Es decir, que pese a perder la votación, Sanders seguramente tenga más delegados por Nevada que Clinton cuando llegue la hora de sumar el 25 de julio.

No me voy a detener en analizar lo poco democrático de un proceso de este estilo, que requiere que 9.000 personas tengan tiempo y ganas de asistir a perder un día en una convención, o la multitud de irregularidades y acusaciones que ha habido entre los dos campos. Quiero hacer sin embargo un análisis más de fondo de lo que está ocurriendo con estas primarias: que este largo y tortuoso proceso de selección de candidato va a acabar dando la victoria al desconocido rebelde que precisamente está pensado para perjudicar: Bernie Sanders.

Finanzas, reconocimiento y estadísticas

El sistema requiere que los candidatos gasten cantidades ingentes de dinero a lo largo de meses de campaña (Iowa inauguró votando el 1 de febrero, el Distrito de Columbia cierra el 7 de junio), lo cual deja fuera a cualquiera sin una buena base de donantes que le financien. Esto normalmente suponía la ayuda de poderosos magnates y el trabajo concertado de decenas de lobistas captando contribuciones.

Sin embargo Sanders ha logrado una primera sorpresa al desbancar a Hillary Clinton en recursos. Ya recaudó más que ella en enero con 24 millones, y después recibió unos impresionantes 43 millones y medio en febrero y otros 44 millones solo en el mes de marzo. Todo ello con la contribución de 2,3 millones de personas, batiendo a mitad de campaña el record que ostentaba Obama de lograr donaciones de unos 2,2 millones de personas en toda su campaña presidencial de 2011.

Fundrising

Gráfico del Washington Post, cuando Sanders comenzó a recaudar más que Clinton en febrero.

No solo eso. Este largo proceso está permitiendo a Sanders, que comenzó como un desconocido senador independiente con menos de un 5% de intención de voto hace un año, darse a conocer. Y según le van conociendo, los estadounidenses están comprando su mensaje de socialismo a la escandinava. Sanders ha venido subiendo en las encuestas de forma constante, y lo sigue haciendo. A finales de marzo, Bloomberg publicó la primera encuesta que daba a Sanders un mayor porcentaje que a Clinton como candidato favorito de los demócratas, seguida de una de Reuters. Muchas otras están dando un resultado favorable a Clinton dentro de los márgenes de error, y con números altos de indecisos en torno a 10%.

Si las primarias hubieran sido una sola votación proporcional a nivel nacional en cualquier momento hasta mediados de marzo de 2016, Sanders no hubiera tenido posibilidades de victoria. Pero en este largo camino a la convención, ahora está peleando con unos 1.038 delegados frente a los 1266 de Clinton. Quedan 1747 delegados por elegir para poder recuperar esa diferencia de 228. Por supuesto, esa cifra se antoja enorme, y a Sanders ya le han dado por muerto más veces que a Jean Grey de los X-Men.

RealClearLobezno_Jean Grey

 

Opinólogos de todo pelaje llevan tanto tiempo clamando por la imposibilidad de que ocurra lo que está ocurriendo que al menos esto está sirviendo para que unos cuantos se retraten.

Los números

Sanders necesita obtener el 56.5% (988) de los delegados que restan por repartir para ganar a Clinton por la mínima. Los famosos superdelegados nunca han dado la vuelta a unas primarias demócratas y, a pesar de lo que le digan los analistas, no hay razones para que lo hagan ahora. Sanders no es un monstruo que puede destruir el partido como lo es Trump para los republicanos. Sí, es ajeno a su estructura y quizás les costará algunos privilegios, pero al establishment no le costará congraciarse con la idea de presentar a las generales al candidato que más posibilidades tiene de darles la presidencia

ClintonvsKasichSanders_Kasich

El único del que el público tiene una visión favorable y que además no tiene tantos esqueletos en el armario que pueda acabar sentado en un banquillo en mitad de las elecciones.

Rating_primarias (Copy)

Un 56.5% no es ningún imposible. Clinton dominó de forma abrumadora los estados del Sur del país. De hecho, tras las primarias del 15 de marzo, debía a ellos toda su enorme ventaja de 320 delegados. Pero ahí está su problema, el 15 de marzo votaron los últimos estados sureños, y todo lo que venía detrás es territorio Sanders, que ha ganado 6 de las 7 primarias habidas desde entonces y le saca una ventaja de 5 puntos a Clinton en las encuestas de Wisconsin para mañana martes 5 de abril. Unas encuestas que sistemáticamente han subestimado a Sanders salvo las que se hacían apenas un par de días antes de la elección.  Para muestra un botón: en Illinois por ejemplo la media de encuestas hecha por Nate Silver daba más de un 40% de ventaja a Clinton a 3 días de las primarias del 15 de marzo, que finalmente ganó por la mínima en votos (50.4%- 48.7%) y solo le sirvió para empatar a 78 delegados con Sanders.

Illinois

En los estados del Pacífico Sanders está vapuleando a Clinton casi al mismo nivel que ella lo hizo en el Sur, desmontando los análisis que vaticinaban que sólo podía ganar en estados “blancos”. Hawái es el estado con menor porcentaje de blancos de todo EEUU, y el 71.5% que allí sacó Sanders estaba muy por encima de ese 56.5% al que debe apuntar de media. La siguiente cita tras Wisconsin es Wyoming. En Wyoming es razonable esperar que Sanders revalide sus ya casi invariables victorias en caucus. Tras el vuelco que está dando Nevada, Sanders solo ha perdido el primer caucus que tuvo lugar en Iowa. Uno tan ajustado que hubo diversos casos donde los delegados se resolvieron lanzando monedas al aire.

Así que Sanders tiene ahora una buena oportunidad de recortar distancias con Clinton de cara a las dos grandes citas que lo van a decidir todo: Nueva York y California.

Empiezo por el último: California forma parte de la tanda de estados que votan al final del proceso, el 7 de junio, y reparte unos impresionantes 475 delegados. Es decir, una victoria allí por 48% (74%-26%) sirve por sí misma para barrer la ventaja que Clinton lleva sobre Sanders. ¿Es algo así una fantasía delirante? Pues esto es justo lo que Sanders logró sacar hace una semana en los caucus de Washington (74 delegados a 27), un estado no pequeño con 7 millones de habitantes. Y en California se encuentran dos de los cinco Códigos Postales que más donaciones han canalizado a Sanders de todo el país, siendo San Francisco la segunda ciudad que más le ha donado per cápita. Como vemos aquí Seattle, la mayor ciudad del estado de Washington que tan bien se le dio a Sanders, también estaba entre las cinco primeras.

sqxrdtsjkv8eqenihsjf

Cuatro de los cinco Códigos Postales qe más han donado a Sanders aún no han votado.

Otros dos de ese top 5 de códigos postales “Sanderitas” pertenecen a la otra gran cita, Nueva York. Allí se reparte también unos considerables 247 delegados, así que una contundente victoria de Clinton en el estado al que representó dos veces en el senado podrá sellar la nominación. Pero eso no es lo que dicen las encuestas cuando aún faltan dos semanas para las elecciones. La diferencia ha bajado de +40% para Clinton a sólo 10% y Sanders sigue subiendo día a día. Al fin y al cabo, Bernie es un judío criado en viviendas sociales de Brooklyn, así que no puede decirse que Clinton juegue precisamente “en casa”. Si los patrones de fallo sistemático de las encuestas a la baja se mantienen, de aquí a dos semanas Sanders puede haber ganado suficiente voto para derrotar a Clinton en NY. Lo que está claro es que ella no va a lograr dejar a Sanders a cero, como sí le hizo él a ella en el estado que representa en el senado, Vermont.

Y no, ni California ni Nueva York son caucus. Pero al contrario de los análisis de mercadillo que se ven por ahí, que Sanders gane siempre los caucus no quiere decir que gane solo los caucus. Cuando mañana martes gane en Wisconsin, Sanders se habrá llevado sus sextas primarias (una de ellas el 86% de Vermont), sin contar los empates técnicos de Illinois a 78 delegados, Massachussetes y Missouri, con solo un delegado de diferencia en cada uno.

Está claro que la gente que ha estado bajo la alcaldía o representada por Sanders le aprecia. Las campañas de difamación contra él tienen poco de donde sacar. Esta semana le estaban acusando de no presentar sus declaraciones de renta para varios años como sí hace Clinton. Pero cuando su capital tras 30 años de servicio es unos 300.000$ y el de ella ronda entre 19 y 22 millones (sin incluir a su marido que la duplica), a la gente no le hace falta ver documentos para sospechar quién se ha enriquecido con la política.

El tercer estado en importancia por disputar es Pennsylvania, del que poco puede decirse sin entrar en la adivinación, salvo que las encuestas siguen el mismo patrón de ventaja para Clinton. Aparte de estos grandes estados quedan una serie de primarias menores de las que poco se puede decir a día de hoy, salvo que Oregón es otro de los territorios del Pacífico donde Sanders parte como claro favorito. Sí, Clinton dominaba en todas partes a principios de marzo pero esto ya no es garantía de nada. Quien quiera hacer predicciones en uno u otro sentido tiene que hacerlo con las argumentaciones más estrambóticas, como que los anuncios de televisión son muy caros en New Jersey.

El tiempo está jugando contra Clinton, y cada victoria de Sanders afianza esa percepción. Si los estados que restan siguen una evolución parecida a la de las encuestas nacionales, Sanders va a llegar a California con muchas opciones de ser el candidato y, en ese caso, casi seguro el presidente estadounidense de 2017.