Distinguido Profesor Luis Garicano:

En el día de ayer le plantee una serie de preguntas relativas a las becas que ha disfrutado a lo largo de su carrera académica. En este tiempo, no ha contestado ni ha manifestado intención alguna de hacerlo. Está en su derecho, pero si fuese una persona más sagaz entendería que cuando alguien le pide ese tipo de explicaciones, en realidad, le está concediendo la última oportunidad de ser honesto con los demás para poderlo ser consigo mismo.

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Mi credencial de concesión de una FPU

Es posible que muchas personas consideren que no es posible en un espacio tan breve de tiempo aportar una información tan complicada. Eso es falso. De hecho, si yo me encontrase en dicha situación sólo debería subir a Internet el documento que se reproduce a continuación. Es la credencial de becario que me concedió el Ministerio de Educación. Como puede leerse, en el mismo encabezado figura la fecha de convocatoria de dicha beca. Es por esta razón que, cualquier persona que esté familiarizada con los procesos de asignación de becas académicas, detecta al instante que el documento del Ministerio de Asuntos Exteriores que aportó Luis Garicano es bastante inusual.

Reproducimos, nuevamente, dicho documento al lado del texto. Luis Garicano no tuvo problemas en fotografiarlo. En primer lugar, no aparece la convocatoria de dicha beca. Por la escritura, parece una especie de gracia que Luis Garicano pidió directamente al Ministerio y éste le contesta al respecto. En segundo lugar, la Dirección General toma como propia dicha decisión, no remite a ninguna comisión técnica ni refiere ningún proceso previo establecido como sistema a seguir para determinar dicha asignación. En tercer lugar, la forma de expresarse es completamente íntima y privada. Se dirigen personalmente a un interesado y le exponen cuál es su situación particular, y todo ello de iniciativa propia de la administración, que jamás se comunica así con el ciudadano corriente.

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La carta presentada por Garicano

Sin embargo, es del todo inexplicable que el ministerio informe privada y particularmente al señor Luis Garicano de cuál es el estado de su solicitud. La administración publica sus resoluciones cuando están resueltas y de este modo las comunica al ciudadano. No manda cartas personales a un ciudadano para explicarle cómo va lo suyo y, menos aún, te explica la parte del proceso que todavía falta por resolverse y te dice la fecha en la que todo estará arreglado. Los investigadores de este país, con los que Garicano se llena la boca para defender su reforma universitaria, hemos sufrido el silencio administrativo como norma, hemos perdido oportunidades labores, no hemos podido conciliar nuestra vida personal y profesional por la absoluta incapacidad del ministerio de planificar adecuadamente las convocatorias de becas, por su incumplimiento de los plazos mismos fijados por los ministerios y, finalmente, por un absoluto silencio respecto de cuándo se fallarían. Por todo esto, que un Director General te escriba directamente para contarte cómo va lo tuyo  levanta muchas sospechas.

En este sentido, también es del todo incomprensible que Luis Garicano publique una carta en la que dicen que le piensan conceder una beca y no la concesión misma de esa beca. Imagino que debe existir algún tipo de documento público u oficial con dicha concesión y no entiendo, ciertamente, cuál es la razón para publicar en su lugar una carta en la que aseguran que te la concederán. Debo confesar, empero, que gracias a esta torpeza de Luis Garicano hemos podido saber de la concesión irregular de esta beca, porque, en caso contrario, hubiese sido imposible de descubrir. Él mismo se ha disparado en el pié, prueba, me temo, de que incluso es demasiado tonto para nuestra clase política. Independientemente de esta controversia, todos sus compañeros ya saben que es demasiado torpe como para confiar en él.

No obstante, sigamos analizando el documento. La fecha es de 20 de marzo de 1991. Vale la pena retenerla, porque el 13 de abril de 1991 se publicaba en el BOE la Orden de 14 de marzo de 1991, por la que se regula la concesión de becas y ayudas con cargo a los créditos de la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas. En un principio, la beca de Garicano debió salir de estos fondos, pero él la había solicitado meses antes de que se publicasen y a los seis días de que se aprobase esta especie de reglamento que debía de regular su concesión, la Dirección General ya había decidido que era el principal candidato para una de ellas. ¿Cómo pudo saber de la existencia de estas becas? ¿Cómo pudo solicitarla si no existía cauce oficial para solicitarla? ¿Cómo pudieron decirle en marzo que se la concederían en mayo cuando en abril se publicaría cómo hacerlo?

Por otra parte, como comenté en mi anterior carta, no logró usted solo esta beca. Su compañera de Derecho de la facultad de Valladolid Miriam González, hija de un senador del PP, también obtuvo esa beca. Me ha sorprendido que en esta entrevista en El Confidencial, Miriam González dijera que le conoció a usted en el Colegio de Europa de Bélgica. Es bastante rara esa afirmación. Creo que eran de la misma promoción de Derecho y ambos solicitaron una beca de posgrado para ir al mismo lugar. ¿No se conocían? ¿Los dos fueron capaces de enterarse de la existencia de estas becas por sí mismos? ¿Los dos fueron capaces de solicitarla y presentar una documentación que no parece que se exigiese en ninguna convocatoria oficial? ¿Los dos partieron del mismo lugar para terminar en el mismo lugar y sólo se conocieron en el punto de llegada? Sabe, al igual que yo, que en el mundo académico no se suele hablar de qué motiva estas coincidencias, pero podemos hacernos una idea. Eso sí, que dichas coincidencias coincidan con la concesión de una beca para ir a un lugar tan exclusivo y elitista como el Colegio de Europa de Bélgica sorprende más. De hecho, que el otro agraciado aquel año fuese Juan Moscoso del Prado, hijo del ministro socialista Javier Moscoso del Prado, quien, a su vez, era colaborador íntimo de Francisco Fernández Ordóñez, el Ministro de Asuntos Exteriores que les concedió las becas a todos ustedes, pues no resulta tan sorprendente, aunque permite calibrar adecuadamente qué entienden ustedes por mérito. De todas formas, tampoco se me ocurriría pensar que Francisco Fernández Ordóñez le tuviera a usted en una estima especial por ser el sobrino nieto de Tomás Garicano Goñi, el ministro de la Gobernación del gabinete formado en 1969 que aupó a Fernández Ordóñez a Secretario General Técnico del Ministerio de Hacienda. Todos ustedes se conocen y se quieren, porque son excelentes. Jamás se me ocurriría pensar otra cosa.

Tampoco se me ocurriría pensar que Francisco Fernández Ordóñez publicó el 13 de abril de 1991 un reglamento incompleto y confuso con la pretensión de dar cobertura de legalidad a unas decisiones que ya se habían tomado irregularmente con anterioridad. Ah, lo siento. Es lo único que puedo pensar gracias a la carta que usted publicó, porque está fechada en 20 de marzo de 1991. Sí, señor Luis Garicano, tiene muchas cosas que explicar. Sea como sea, toda persona cabal ya puede haberse hecho una idea de qué entiende usted por meritocracia.

NOTA: Agradezco a AG la ayuda prestada en esta breve investigación.

NOTA: El tuitero @AquestFrederic me pasa esta noticia de ABC 

En fecha de 27 de noviembre de 1990 en el ABC se avisaba de estas becas y se animaba a los jóvenes a presentarse. Tenían de plazo hasta el 31 de Enero. El proceso de selección no se explica. Qué deben presentar los candidatos tampoco. A quién debe presentarse tampoco. Quién pagará estas becas o de qué fondo salen tampoco. Es del todo imposible saber cómo presentarse sin información adicional. Además, el problema es que esta noticia explica que esta es la primera convocatoria, consecuencia de la entrada en vigor del Acta Única Europea. Esto supone una grave situación para Garicano, porque 1) El 31 de enero finalizó el plazo de presentación y el 20 de marzo ya le comunicaron que había sido seleccionado. 2) El reglamento para concederlas se publicó con posterioridad a la comunicación del ministerio. 3) Esto sólo tiene estas posibles explicaciones: a) ¿Hubo una convocatoria fantasma para el curso 1991-1992 de la que se benefició Garicano? b) ¿Le concedieron la beca para el curso 1992-1993 con efecto retroactivo? c) ¿Cobró la beca para el curso 1992-1993 mientras era funcionario de la Comisión Europea? Se debe recordar que Luis Garicano ha explicado que gracias a la beca pudo ir al Colegio de Europa, afirmación de la que se deduce que la recibió para el curso 1991-1992. Sin embargo, en el único CV oficial suyo en el que figuran estas becas (el de 2009, como se explica en la carta abierta a Luis Garicano) hizo constar el disfrute de esa beca para el curso 1992-1993, cuando era funcionario de la Comisión Europa. Sin lugar a dudas, todo este proceso meritocrático necesita aclararse.

NOTA del 9 de septiembre de 2016: En el BOE de 2 de junio de 1992 se publicó la lista de beneficiarios de esta beca para el curso 1992-1993. Luis Garicano no figura entre ellos. Esto significa: 1) Luis Garicano ganó una importante y exclusiva beca que estuvo fuera de todo control legal o administrativo, de cualquier proceso reglado, de cualquier sistema de valoración o ponderación de méritos y extraordinariamente opaca. Fue una decisión discrecional del ministerio. 2) Esa misma beca la ganaron la hija de un senador del PP y el hijo de un ministro del PSOE que era íntimo del Ministro de Asuntos Exteriores que concedió las becas.