Es posible que si les dicen ‘beca black‘ asocien el término a Íñigo Errejón, secretario político de Podemos. También es posible que no recuerden por qué o sepan definir qué es una ‘beca black‘. Permiten que les refresque la memoria. En Enero de 2014 se lanzaba el partido Podemos en un acto pequeñito en Madrid. Íñigo Errejón acababa de dejar su trabajo como investigador social en Suramérica para volcarse de pleno en el proyecto. Y durante muchos meses, lo hizo a coste cero.

Unos meses más tarde, Alberto Montero, profesor de la Universidad de Málaga y militante de Podemos, ofertó una plaza de investigador temporal para un doctor en ciencias políticas (postdoc). El trabajo consistía en investigar como parte del proyecto “La vivienda en Andalucía. Diagnóstico, análisis y propuestas de políticas públicas para la desmercantilización de la vivienda. La plaza salió anunciada en el tablón de anuncios del Rectorado y en la web de la Universidad. Montero escribió a sus colegas por si conocían a alguien interesado. En puestos con requirimientos técnicos esto es lo habitual, dado que así aumenta el número de candidatos. El único que se presentó fue Errejón, que ganó el contrato por incomparecencia de otras candidatas.

Que Íñigo Errejón fuera el único candidato al contrato seguramente se debía a las condiciones laborales, que eran de risa. Buscar un doctor en ciencias políticas con años de experiencia, disponible a mitad de curso para un contrato de tres meses (la mayoría de contratos universitarios empiezan en Septiembre) es buscar agua en el desierto. A esas alturas del año la mayoría de la gente está contratada o ha renunciado a la universidad. O quizá no le compensa mudarse a Málaga con todo lo que ello implica (alquilar un piso, etc) para sólo tres meses.

¿Qué es una beca black?

Pero si lo que tenía Errejón era un contrato y no una beca, si fue anunciado de manera pública por canales oficiales, y si sólo se presentó un candidato, ¿de dónde sale la expresión ‘beca black’? Esperanza Aguirre acuño el término, haciendo calar la idea de que le habían enchufado de manera opaca.

El uso del anglicismo ‘black‘ es una clara alusión a las tarjetas opacas a efectos fiscales que tenían los políticos de Caja Madrid durante los gobiernos de Aguirre. La lideresa es experta en crear marcos de comunicación con chascarrillos que encasillan a sus adversarios de manera desfavorable. Con un adjetivo en inglés, usualmente referido a su entorno, consiguió establecer la idea de que había algo fraudulento. Los medios afines a PP y PSOE publicaron medias verdades y hablaron mucho del tema hasta que caló la idea de que había algo turbio. Para ello contaron con la ayuda inestimable de una querella judicial abierta por el pseudosindicato-oxímoron Manos Limpias. Recordemos que en la actualidad sus responsables se encuentran cautelarmente en prisión incondicional por ser líderes de una organización criminal. Como no podía ser de otra manera, año y medio más tarde la causa quedó archivada por el Juzgado 13 de Málaga.

Cuando en España había becas black

Hasta hace cuatro días pensaba que las ‘becas black’ eran como los unicornios o las feminazis, que existen sólo en la mente de los que necesitan creer para justificar sus propias contradicciones. Por definición la convocatoria de una beca es pública y por tanto no puede ser en negro.

Pero ahora Carles Sirera ha publicado dos artículos ([1] y [2]) en Communia donde sugiere que Luis Garicano, máximo responsable económico de Ciudadanos, había recibido dos becas de organismos públicos o semi-publicos de manera aparentemente irregular. Y lo mejor de todo es que lo hemos averiguado gracias a documentos subidos a Twitter por el propio Garicano. Las becas black quizá no existan, pero han existido. Y Luis Garicano, como muchos otros de su generación, pudo disfrutar de una.

Les refiero a los artículos de Carles Sirera para los detalles y aquí hago un somero resumen. Atentos a las fechas. La primera beca que consiguió Garicano, del Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE), se anunció en una noticia del periódico ABC el 27/11/1990. En la misma no se menciona ningún detalle salvo la fecha límite de presentación, el 31/01/1991. Al parecer no hay rastro de una convocatoria similar en el BOE hasta el 14/03/1991,. En la orden del BOE se regula (no convoca) el procedimiento de obtención de becas. En otra ordel del 19/11/1991 se convocan las becas para el curso 92-93.

Luis Garicano (Ciudadanos)

Luis Garicano (Ciudadanos). Fuente: Wikimedia Commons.

Sin embargo Garicano mostró en Twitter una carta fechada el 20/03/1991 en el que se le comunicaba que había recibido la beca para el curso 91-92. No hay convocatoria para el curso 91-92 en el BOE. ¿Por qué? Porque entonces el proceso no tenía ninguna garantía de transparencia. En resumen una beca black, ahora sí, entendida como black que no se anunciaba de manera pública oficial, ni el procedimiento de asignación era conocido. No tengo ningún motivo para pensar que la manera en la que Garicano recibió la beca fue distinta de la de cualquier otro becario hasta 1992. Pero desde luego las condiciones de igualdad no son las mismas que ahora.

Respecto a la segunda beca de Garicano, de la Fundación La Caixa, poco hay que decir. Los requisitos y el proceso no parecen ser muy distintos a los de ahora, con la sutil diferencia de que el becario tenía el compromiso de continuar su carrera investigadora en España al finalizar la beca, cosa que no sucedió. De nuevo sabemos esto gracias al documento que Garicano mostró en Twitter y alguno de sus muchos CVs que circulan por la red. Es muy posible que el requisito de volver se cumpliera rara vez. Quizá por eso en las convocatorias actuales ya no se espera que el becario vuelva a España a investigar.

Sirera pone interrogantes sobre la mesa que cuestionan la asignación de becas y pide a Garicano que los aclare. Es probable que Garicano no se pronuncie. En comunicación política, por muchos meneos que tenga un post, lo mejor para el aludido es dejar pasar los escándalos. El señor Garicano propuso una agresiva reforma universitaria en 2013 cuando aún era asesor del Gobierno del PP. Los que trabajamos o estudiamos en la universidad agradeceríamos una reflexión pública de Garicano sobre como su generación ha llegado a sus plazas universitarias. Sería estupendo si a la vez aprovechara para hacer autocrítica y dejar de ponerse de ejemplo de meritocracia. No vale la pena perder la credibilidad por ser becario de un sistema corrupto hace 25 años.