No hay mejor manera de retomar el blog que al comienzo del curso. Y, aunque viole de forma imperdonable la inmeditez que al parecer exigen internet y, particularmente, las redes sociales, lo haré con una polémica que ocurrió de forma fugaz hace casi dos meses.

Garzón es ahora consejero en el Ayuntamiento de Madrid

Porque, aunque sea a remolque, la pequeña tormenta en el vaso de agua que es Twitter causada por el hermano menor de los garzones generó (de nuevo) nos puede servir bien para iniciar la discusión sobre nuestros sistemas monetarios y su correcto análisis teórico en este mundo de divisas fiat con tipos de cambio libres de controles. Máxime cuando esto tiene muy especial importancia para aquellos países que han renunciado a su soberanía monetaria entrando a formar parte del Euro.

El 6 de julio Eduardo Garzón decidió emular a su hermano mayor y publicar un “tuit trampa”, en el que hacía una afirmación intencionadamente provocativa y aparentemente radical, escrita de forma que sonase a un desvarío más de rojo peligroso para los posicionados en la trinchera opuesta.

Tendida la trampa, esperó a la avalancha habitual de insultos e improperios hasta que alguien con el suficiente peso público, en este caso el diputado valenciano de Ciudadanos Toni Cantó, cayera en la red para desvelar su giro dramático:

logrando así que se hiciera eco algún medio digital afín al consejero del ayuntamiento de Madrid. El problema vino esta vez porque para decir que algo es un extracto literal hace falta, cómo decirlo, es necesario citar literalmente. Al contrario que su hermano, que copió directamente un artículo de la Constitución Española, la frase de Garzón era más bien una traducción libre, muy libre de lo que dice un pequeño texto publicado por el BCE. Aquí el extracto de las conclusiones (no hay mucho más, el artículo apenas tiene mil palabras), para que cada cual que interprete como vea.

Final remarks

In an economy with its own fiat currency, the monetary authority and the fiscal authority can ensure that public debt denominated in the national fiat currency is non-defaultable, i.e. maturing government bonds are convertible into currency at par. With this arrangement in place, fiscal policy can focus on business cycle stabilisation when monetary policy hits the lower bound constraint. However, the fiscal authorities of the euro area countries have given up the ability to issue non-defaultable debt. As a consequence, effective macroeconomic stabilisation has been difficult to achieve […].

Aunque no sepamos mucho inglés, queda claro que las palabras “siempre que quiera” ó “insolvencia” no aparecen en el texto, con lo que como “extracto literal” deja bastante que desear. El doctorando Garzón haría bien en repasar las buenas prácticas académicas a la hora de citar antes de ponerse a escribir su tesis, porque seguro se la mirarán con lupa.

Lo que estaba ocurriendo aquí es lo que dice nuestro amigo Guillem, así que para qué repetir lo que ya han aclarado otros mejor que uno. Léanlo directamente de él.

Los hermanos Garzón, como ya comentamos aquí, se han adherido de forma firme a la Teoría Monetaria Moderna (abreviada MMT), que es una vertiente de las nuevas “Teorías Endógenas” del dinero post-keynesianas. (Un intento de explicar éstas ha desembocado en un aburrido y largo post que me guardo para más adelante).

Para abreviar dejaré aquí simplemente la crítica de los dos problemas principales que le veo a la MMT. El primero es que, como dice Jo Michell, es una corriente que disfruta más de un estrellato en las redes que de una reputación académica (si pueden sigan a Michell, es mucho más guapo y mejor economista que los hermanos Garzón y servidor sumados).

En fin, que la MMT es una rama más de una corriente con bastante gente detrás. Una que es reconocida más por haberse hecho un nombre en internet debido al buen trabajo de difusión, a través de blogs y otras herramientas, de sus creadores y de un sistema de cajas de resonancia en redes sociales a cargo de sus partidarios que en ocasiones resultan muy agresivos y muy numerosos, como el propio Michell o Frances Coppola han sufrido en sus carnes.

La MMT se ha convertido en cierto modo en la teoría económica de adopción de muchos activistas tras el movimiento occuppy que surgió en 2011 en EEUU. A mí personalmente me preocupa que representantes institucionales de peso de la izquierda económica, con ciertas credenciales (y pose) académicas, estén más alineados con modas aireadas en la cacofonía de  internet que con las teorías discutidas de forma más sosegada en los foros más habituales para la profesión. Pero también es cierto que la academia económica ha convertido esos foros en un hazmerreír, y claro, aquí estamos.

Hecha esta ligera referencia a lo que nos dejó el verano, en una próxima entrada trataré de discutir los méritos de estas teorías endógenas y qué nos dicen sobre la form en que funciona el dinero en nuestro tiempo.